"¡Eh! ¡Hola! ¡¿Me oyes?!"

Difícilmente los ladridos de nuestros mejores amigos pasan desapercibidos en nuestros hogares. 


A veces, pueden ser ignorados, u otras resultar una molestia incansable. 

Pero lo cierto es que un porcentaje muy bajo de personas sabe interpretar realmente el ladrido de su propia mascota.


¿Eres de ese bajo porcentaje? ¡Felicidades! Pero si no es así, no te preocupes, te traemos el verdadero significado de los sonidos que tu amigo inseparable emite.



Labrador ladrando
Rex.Labrador Retriever, 10 años - De Mª del Carmen. Muchas gracias


Bien, empecemos por la base. ¿Es el ladrido una forma de comunicación? Sí. Mediante el ladrido, nuestros colegas de cuatro patas expresan emociones, sentimientos e incluso advierten de algún peligro potencial. ¿Cómo? Depende de la intensidad, la postura y el contexto. No es tan difícil, verás como tu amigo habla casi el mismo idioma que tú: 

"Me encanta viajar en coche, es suuuperdivertido". La excitación puede ser una de las causas de los ladridos de nuestros perros. Ojo, también lo puede ser el nerviosismo. Por lo tanto, al subirse al coche, muchas veces nos encontramos con que es imposible que se callen. Esto se debe a que ya saben el destino y les encanta, o que no tienen ni la menor idea, y les incomoda.

Una buena solución es bajar la velocidad o intentar distraerlos con algo que no distraiga también al conductor. Recordad, lo primero es la seguridad del vehículo. 

"Cuidado, cuidado... ¡Cuidado!". El miedo o la alerta pueden resultar otros motivos por los que vuestros amigos emitan ladridos, ya sean para avisar a un tercero o para espantar al peligro que ven venir. 

"Va, juguemos con la pelota, va, va, por favor, va...". Las ganas de jugar y, sobre todo, las ganas de atención, llevan muchas veces a nuestros perros a tornarse un tanto irritantes. Ellos también quieren diversión, hay que entenderlos. 

"No me dejes solo, me da miedo". ¿Si un árbol se cae en el bosque y nadie lo escucha...? Bueno, con los perros ese misterio no existe. Si un perro se queda solo en casa, ladra, ya sea para aliviar su estrés o pasar el rato. Es, por decirlo de una manera, su forma de tararear canciones.

"Quítame esta correa". La falta de libertad puede ocasionar ladridos. Si un perro no está acostumbrado desde pequeño a pasear con la correa, puede generarle un estrés al ponérsela y ésto le llevaría a ladrar sin cesar. Hay que educarlos en todo momento, no aprenden solos, recuerda. 


¿QUÉ NO SE DEBE HACER PARA EVITAR QUE LADREN?

Obviamente, los nuevos artefactos como correas eléctricas o correas con gases molestos no son una opción. Los perros son seres inteligentes que pueden aprender con grata facilidad una buena enseñanza, por lo que basta con un poco de paciencia e insistencia en el tema. 

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